Pobreza, Endeudamiento y más: La Argentina de Mauricio Macri


Se despliegan sobre el mundo fuertes pulsiones de totalitarismo corporativo, en que los gerentes de masas de dinero inexistente en billetes y de las que tampoco son los dueños, están ocupando el lugar de la política (o tomando a los políticos como rehenes), mientras acumulan riquezas que los erigen en la nueva aristocracia planetaria.

América Latina, dada su posición geopolítica subordinada, sufre este nuevo embate del colonialismo en su versión correspondiente a las primeras décadas del siglo XXI y, por ende, su “ceocracia” también es de menor nivel, como lo fueron otrora los colonizadores originarios provenientes del sur español,  “cristianizados” a golpes poco antes.

Por ende, nuestra “ceocracia” es mucho más desprolija que las de los países-sede de las corporaciones transnacionales. También es mucho menos informada que nuestra vieja oligarquía que, al menos dio lugar a un “gorilismo ilustrado”. La decadencia salta a la vista incluso en los tradicionales medios herederos de esa oligarquía, que mentían  desde el siglo XIX con la elegancia propia de la época, pero que últimamente imitan los modos torpes de los mentirosos del siglo XXI.

Se cierra el círculo de control monopólico de la comunicación masiva acallando las voces opositoras, invocando una libertad de empresa que en realidad es posibilidad de monopolio y que se rebautiza como “libertad de expresión”. El estigmatizado “6,7,8” era una voz en un contexto plural, pero hoy se impone una sola voz: la del oficialismo. Quien pretenda alzar una voz diferente, cada vez más carecerá en el futuro de cámaras y micrófonos, todo en nombre de la “libertad de información”.

No es nueva la táctica de invocar discursivamente un valor positivo para negarlo fácticamente. Es la vieja táctica de todos los vendepatrias, que siempre invocaron la democracia, la libertad, la República, la Constitución, el derecho, etc., y en nombre de estos valores cometieron las peores atrocidades de nuestra historia, coronadas con el bombardeo a la Plaza de Mayo en 1955 y los crímenes de lesa humanidad en la última dictadura.

Ahora, en nombre de la sagrada libertad de expresión no vemos más el despreciable “6,7,8”, porque a partir de este momento todos debemos creer lo que dice Macri: estamos viviendo el mejor momento de nuestra historia. ¿Acaso no se vivía en el “paraíso socialista” con Stalin? ¿Acaso no estaba Hitler ganando la guerra? ¿Acaso no estábamos echando a los ingleses de las Malvinas? ¿Los desaparecidos no estaban en París? ¿Maldonado no paseaba por el borde de un río y decidió zambullirse? ¿Milagro Sala no tiene una mansión? ¿Las “off shore”, la información privilegiada para comprar dólares a término, los blanqueos millonarios no son acaso vulgares mentiras?

La ola de pulsión totalitaria nos acecha y a su impulso el Estado de Derecho se derrumba, la República cruje, la democracia se pervierte. Todo para llevar a cabo un programa propio de vendepatrias: bajar salarios para aumentar ganancias y renta financiera, reducir carga fiscal a los que más tienen, malvender lo poco que otrora no se vendió, contraer deuda astronómica con celeridad, celebrar tratados que aseguren nuestra dependencia del poder financiero mundial, reducir universidades, no malgastar en investigación. Sólo falta cambiar el Preámbulo: “para nosotros, para nuestra posteridad y para todos los ricos del mundo que quieran explotar el suelo argentino”.

El programa se complementa haciendo gala de poder represivo, inventando procesamientos, estigmatizando opositores, exponiendo algunos a la picota, injuriando a pueblos originarios, amenazando y persiguiendo a jueces (por primera vez en la historia el propio Presidente reclama la necesidad de jueces “propios”), desacreditando y debilitando al sindicalismo por cualquier medio, maniobrando horarios para impedir la incorporación de senadores al Consejo, clonando procesos (algunos inverosímiles), manteniendo presos políticos (Milagro y sus compañeros), invirtiendo el principio de inocencia (todo ex-funcionario es sospechoso), encubriendo con argumentos pseudojurídicos conmutaciones de penas a condenados por delitos de lesa humanidad (2 x 1), desconociendo tratados internacionales (Fontevecchia), pretendiendo nombrar jueces máximos sin acuerdo del Senado, proyectando reformas al Consejo de la Magistratura para garantizar mayoría oficialista, violando la autonomía del Ministerio Público para manejar la impunidad, echando a todo el personal del Ministerio Público para nombrar a los amigos, aumentar las tarifas esquivando todo control público, desacreditando a los laboralistas como mafiosos. Y podríamos seguir, quizá con el “blanqueo” y otras maniobras.

Todo esto se lleva a cabo con un nivel de omnipotencia que se acompaña con una paralela pretensión de “eternidad”. Como es sabido, esto es normal en la infancia y hasta cierto punto en la adolescencia, por la inmadurez propio de esa etapa evolutiva, pero en los adultos se llama “alienación” y es patológico: sólo los locos pueden creer que el poder (político o económico) es eterno. En este mundo nada es eterno, e incluso la “eternidad” es algo anterior al tiempo, porque el tiempo mismo siempre es finito.

“Todo fluye” decía el viejo Heráclito, y el poder político –y más en nuestro país- fluye rápido, demasiado rápido a veces, aunque la impaciencia y la depresión se apoderen de algunos conciudadanos. Esta pesadilla pasará, sin duda, pero hay un daño que puede perdurar y no es sólo el económico (de por sí arduo pero no imposible de remontar), sino el cultural, el que hace a nuestros hábitos, costumbres, pautas de comportamiento, tolerancia, prudencia, respeto al otro. En una palabra: esto daña nuestra cultura de convivencia, lesiona nuestra co-existencia.

En efecto: todo esto va a pasar, como pasaron otros momentos peores. Hoy estamos en una etapa de resistencia, pero cuando esto pase, el problema es cómo queda nuestra confianza en el derecho. Nuestro pueblo, precisamente por la perversa invocación de valores positivos para pisotearlos y pasarlos por las cloacas de los peores intereses plutocráticos, desconfía históricamente del derecho. No obstante, fue posible crear una incipiente cultura jurídica, pero estos hechos la debilitan.

Esto es particularmente grave, pues cuando una sociedad pierde la confianza en el derecho y en las instituciones, los arroja lejos como una herramienta inservible, como un martillo sin mango o una tijera sin filo, pero en ese caso la alternativa al derecho es la violencia, en la que siempre pierden los más humildes, aunque triunfen, porque aún en ese caso habrán puesto el mayor número de vidas e integridad física.

Es momento de resistir defendiendo nuestra cultura jurídica, reafirmando que esto no es más que la perversión del derecho pero no el derecho. Es posible que esto funcione, pese a la histórica desconfianza, pero nada garantiza que cuando esto pase se  neutralicen todas las pulsiones antijurídicas que se están sembrando, o sea, que el daño se pueda revertir por completo. Esperemos que eso sea posible y que los esfuerzos de contención tengan éxito, pero de cualquier modo, no olvidemos nunca que esas pulsiones serán en resultado indeseable de la alienación de quienes hoy se consideran “eternos”, y cuya inmadurez patológica lesiona nuestra cultura jurídica.

Raúl Zaffaroni — http://www.lateclaene.com

PD: Nosotros no defendemos la Argentina de los Kirchner, de hecho creemos que los kirchner fue uno de los cancer que mas han enfermado a la Argentina. Nosotros somos la resistencia, y por eso cuestionamos al presidente de turno, tenga el apellido que tenga.

Que Planea el Sionismo en la Argentina?

En el siglo XIX, el gobierno británico estuvo indeciso entre crear Israel en la actual Uganda, en Argentina o en Palestina. Argentina estaba entonces bajo control del Reino Unido y, por iniciativa del barón francés Maurice de Hirsch, se convirtió en aquel momento en tierra de asilo para los judíos que huían de los pogromos desatados en Europa central.

En el siglo XX, después del golpe de Estado militar que derrocó al general Juan Domingo Perón, presidente democráticamente electo de Argentina, una corriente antisemita se desarrolló en las fuerzas armadas de ese país. Esa corriente distribuyó un folleto donde se acusaba al nuevo Estado de Israel de estar preparando el «Plan Andinia», para invadir la Patagonia.

Hoy resulta que, si bien la extrema derecha argentina exageró los hechos en los años 1970, realmente existía un proyecto, que no era de invasión sino de implantación en la Patagonia.

Todo cambió con la guerra de las Malvinas, en 1982. En ese año, la junta militar argentina en el poder trata de recuperar los archipiélagos de las Malvinas y las Islas Georgias del Sur y Sandwich del Sur, denunciando su ocupación por la Gran Bretaña desde hace siglo y medio. La ONU reconoce que la reclamación argentina es legítima, pero el Consejo de Seguridad condena el uso de la fuerza para recuperar esos territorios en disputa. Hay de por medio un botín considerable ya que las aguas territoriales de esos archipiélagos dan acceso a las riquezas del continente antártico.

Al final de la guerra de las Malvinas, que oficialmente dejó más de mil muertos –aunque las cifras oficiales británicas en realidad minimizan las pérdidas humanas–, Londres impone a Buenos Aires un Tratado de Paz particularmente duro, que limita las fuerzas armadas de la República Argentina a su más simple expresión. Incluso se priva a Argentina del control del espacio aéreo del sur de su territorio continental, a favor de la Royal Air Force británica, y se impone a la República Argentina la obligación de informar previamente al Reino Unido de todas sus operaciones.

En 1992 y 1994, dos atentados extraordinariamente devastadores y sangrientos destruyen sucesivamente la embajada de Israel en Buenos Aires y la sede de la asociación israelita AMIA en la misma ciudad. El primer atentado ocurre en momentos en que los jefes de la inteligencia israelí en Latinoamérica acababan de salir del edificio. El segundo atentado, perpetrado contra la sede de AMIA, tiene lugar durante los trabajos conjuntos de Egipto y Argentina sobre los misiles balísticos Cóndor. Durante el mismo periodo estalla la principal fábrica de misiles Cóndor y tanto el hijo mayor del presidente argentino Carlos Saúl Menem como el hijo mayor del presidente de Siria Haffez al-Assad mueren en sendos accidentes. Las investigaciones sobre todos esos hechos son objeto de numerosas manipulaciones.

Después de haber designado a Siria como responsable de los atentados contra la embajada de Israel y la sede de la AMIA en la capital argentina, el fiscal Alberto Nisman se vuelve contra Irán, acusándolo de haber ordenado ambos atentados, y contra el Hezbollah, atribuyendo a esa organización libanesa la realización de estos. La hoy ex presidente Cristina Kirchner es acusada de haber negociado la interrupción de los procedimientos legales contra Irán a cambio de un precio ventajoso para las compras de petróleo. Más tarde, el fiscal Nisman es hallado muerto en su apartamento y Cristina Kirchner es inculpada por alta traición. Pero la semana pasada, como en una obra de teatro, se vino abajo todo lo que hasta ahora se daba por sabido: el FBI entregó análisis de ADN que demuestran que el presunto terrorista no está entre los muertos así como la presencia de un cuerpo no identificado. Conclusión: al cabo de 25 años, no se sabe absolutamente nada sobre los atentados de Buenos Aires.

En el siglo XXI, explotando las ventajas obtenidas en el Tratado impuesto a Argentina después de la guerra de las Malvinas, el Reino Unido e Israel emprenden un nuevo proyecto en la Patagonia.

El multimillonario británico Joe Lewis adquiere inmensos territorios en el sur de Argentina y en el vecino Chile. La extensión de sus tierras allí cubre varias veces la extensión territorial de todo el Estado de Israel. Esas tierras se hallan en el extremo sur del continente, en la Tierra del Fuego. Incluso rodean el Lago Escondido, impidiendo el acceso al lago [1] a pesar de una decisión de la justicia argentina.

El multimillonario británico ha construido en esas tierras un aeropuerto privado, con una pista de aterrizaje de 2 kilómetros, capaz de recibir grandes aviones de transporte, tanto civiles como militares.

Desde el fin de la guerra de las Malvinas, el ejército de Israel organiza para sus soldados «campamentos de vacaciones» en la Patagonia. Cada año, entre 8 000 y 10 000 soldados israelíes pasan 2 semanas de “vacaciones” en las tierras del multimillonario Joe Lewis.

Si en los años 1970, el ejército argentino señaló la construcción de 25 000 alojamientos –vacíos–, dando lugar al mito del plan Andinia, hoy parece que se han construido cientos de miles más. Es incluso imposible verificar el estado de realización de esos trabajos, por tratarse de tierras privadas y porque Google Earth neutraliza las imágenes satelitales de esa zona, procediendo así exactamente como lo hace con las instalaciones militares de la OTAN.

Mientras tanto, el vecino Chile ha cedido a Israel parte de una base militar que posee en la zona. Allí se han cavado túneles para facilitar la vida ante los rigores del invierno polar.

Por su parte, los indios mapuches que pueblan la Patagonia, tanto en Argentina como en Chile, quedaron sorprendidos con la noticia de la reactivación, en Londres, de la “Resistencia Ancestral Mapuche” (RAM), una misteriosa organización que reclama la independencia. Inicialmente acusada de ser una vieja asociación recuperada por los servicios secretos argentinos, la RAM es vista hoy por la izquierda como un movimiento secesionista legítimo, pero los líderes mapuches la denuncian como un ente financiado por George Soros.

El 15 de noviembre de 2017, la marina de guerra argentina perdió todo contacto con su submarino ARA San Juan, finalmente declarado como hundido con toda su tripulación. El ARA San Juan era uno de los 2 submarinos de propulsión diesel-eléctrica que constituían el orgullo de la pequeña marina de guerra argentina. La Comisión Preparatoria de la CTBTO (Organización del Tratado de Prohibición Completa de los Ensayos Nucleares, siglas en inglés) anunció haber registrado un fenómeno acústico inhabitual en Atlántico, cerca de la zona desde donde procedía la última señal recibida del ARA San Juan. El gobierno argentino reconoció finalmente que el submarino perdido estaba realizando una «misión secreta», cuya naturaleza no se precisó y sobre la cual se había informado a Londres. El Pentágono estaba participando en la búsqueda y la marina de guerra rusa contribuyó con el envío de un drone submarino capaz de explorar el fondo marino a 6 000 metros de profundidad, sin encontrar nada. Todo parece indicar que el ARA San Juan estalló bajo el agua. La prensa argentina está convencida de que chocó con una mina o fue destruido por un torpedo enemigo.

Por el momento, es imposible determinar si Israel está implicado en un programa de explotación del continente antártico o si está construyendo una base para el repliegue en caso de derrota en Palestina.

CIENTÍFICA BRASILEÑA INVENTA UN SENSOR QUE DETECTA EL CÁNCER ANTES QUE SURJAN LOS SÍNTOMAS

Priscila Kosaka desarrolló el proyecto hace seis años en un laboratorio español. La técnica es 10 millones de veces más sensible que los detectores que tenemos actualmente. 

Ha sido miembro de la microelectrónica del Instituto de Madrid durante seis años, y aquí la científica brasileña Priscila Kosaka, de 35 años, desarrolló una técnica para la detección de cáncer que no requiere biopsias y que puede identificar la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas.

El resultado viene del uso de un nanosensor que es sensitivamente 10 millones de veces mayor que los métodos tradicionales de prueba en los que se utilizan las muestras de sangre del paciente. El pronóstico es que está en el mercado en diez años y también que se utiliza para combatir la hepatitis y el Alzheimer.

Un investigador explica que el sensor es un “trampolín muy pequeño” con anticuerpos en la superficie. Cuando está en contacto con una muestra de sangre de una persona con cáncer, “captura” las diferentes partículas y termina siendo cada vez más pesado.

Otras estructuras relacionadas con la técnica incluyen también cambiar el color de las partículas, lo que indica que un paciente que tiene líquido recogido al final de la prueba tendría un tumor maligno.
LA TASA DE ERROR SEGÚN PRISCILLA ES DE 2 A 10 MIL CASOS.

“En la actualidad no existe una técnica que permita la detección de moléculas que están en concentraciones muy bajas y que coexisten con más de 10.000 especies de proteínas en una sola bio-muestra”, dice.

Priscila Kosaka desarrolló el proyecto hace seis años en un laboratorio español. La técnica es 10 millones de veces más sensible que los detectores que tenemos actualmente. Ha sido miembro de la microelectrónica del Instituto de Madrid durante seis años, y aquí la científica brasileña Priscila Kosaka, de 35 años, desarrolló una técnica para la detección de cáncer que no requiere biopsias y que puede identificar la enfermedad antes de que aparezcan los síntomas.

El resultado viene del uso de un nanosensor que es sensitivamente 10 millones de veces mayor que los métodos tradicionales de prueba en los que se utilizan las muestras de sangre del paciente. El pronóstico es que está en el mercado en diez años y también que se utiliza para combatir la hepatitis y el Alzheimer.

Un investigador explica que el sensor es un “trampolín muy pequeño” con anticuerpos en la superficie. Cuando está en contacto con una muestra de sangre de una persona con cáncer, “captura” las diferentes partículas y termina siendo cada vez más pesado.

Otras estructuras relacionadas con la técnica incluyen también cambiar el color de las partículas, lo que indica que un paciente que tiene líquido recogido al final de la prueba tendría un tumor maligno.
LA TASA DE ERROR SEGÚN PRISCILLA ES DE 2 A 10 MIL CASOS.

“En la actualidad no existe una técnica que permita la detección de moléculas que están en concentraciones muy bajas y que coexisten con más de 10.000 especies de proteínas en una sola bio-muestra”, dice.

“En la actualidad no hay ninguna técnica que sea capaz de encontrar la “aguja en el pajar”. Por lo tanto, existe una necesidad de tecnología que sea capaz de registrar las moléculas individuales en presencia de otras moléculas mucho más abundantes y los nanosensores que he desarrollado son capaces de hacer esto”

Según la científica, estudios adicionales también pueden hacer que el nanosensor se utilice para identificar el tipo específico de cáncer que tiene el paciente (páncreas, intestinal, pulmón, etc). Los últimos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) calculan que habrá 21,4 millones de nuevos casos de cáncer en todo el mundo en 2030, con 13,2 millones de muertes.

Entre los beneficios de la técnica desarrollada por Priscila está el hecho de que la identificación puede hacer necesario realizar la biopsia y detectar cualquier tipo de cáncer a través de pruebas de rutina. Priscila dice que todavía es necesario que el sensor pase nuevas fases de prueba. Además, se requerirá financiación para los estudios. Uno de los objetivos de Priscila es que el equipo tiene un costo asequible y está a disposición de toda la población.

Esperemos que no tarde en llegar este avance muy positivo. Comparta con sus amigos y familia si le pareció interesante, por lo que la información llegará a más personas.

Cuando te Quedas Dormido has Sentido que te Caes???

Si has soñado alguna vez que, de pronto, caes al vacío o que simplemente caes de la cama, entonces formas parte de ese 95% de la población que comparte un mismo patrón onírico. 

Seguro que esta súbita y corta experiencia te ha hecho despertarte alarmado y con la respiración agitada. Un sobresalto que lejos de propiciar un sueño relajado nos llena de inquietud en la tranquilidad de la noche.

Pero ¿por qué ocurre? Te lo explicamos a continuación y te damos unos pequeños consejos para evitar que te suceda más veces. ¡Me voy a caer! ¿Por qué me hace esto el cerebro?

Hablemos primero de esa experiencia tan común: la de soñar que nos caemos de la cama. Si haces un pequeño esfuerzo de memoria, te darás cuenta de que este fenómeno se da sobre todo en los primeros instantes del sueño, a los pocos minutos de cerrar los ojos e incluso cuando nos quedamos dormidos en el sofá. Sin saber cómo, experimentamos de improviso una sensación extraña, como si estuviésemos a punto de volcar, de caer.

Expertos de la Unidad del Sueño del Hospital de Madrid, nos explican que esto se debe básicamente a una estructura muy concreta: el sistema vestibular. Es este el que nos permite mantener el equilibrio y el que hace que logremos mantener adecuadamente regulados el cuerpo y el sistema cinestésico.

Pero ¿qué ocurre entonces cuando estamos dormidos? Que se da una pequeña descompensación entre los impulsos del sistema vestibular y el cinestésico. Al haber un estado disociado de consciencia -estar medio dormidos- se produce un leve error de información entre ambos centros de nuestro cuerpo. Es algo que se da al inicio del sueño y que es un sensación breve. Breve, pero que siempre consigue que nos despertemos sobresaltados. Puede que hasta alguna vez, de la impresión, hayas caído verdaderamente de la cama.
El fascinante mundo de los sueños y los caprichos cerebrales

Pensemos ahora en todos esos sueños que hemos experimentado, en los cuales, nos vemos a nosotros mismos cayendo al vacío: un acantilado, un camino que de pronto desaparece bajo nuestros pies y nos hace descender, una escalera que se convierte en humo… etc. Ahora, hazte una sencilla pregunta ¿Cómo te encontrabas esos días? ¿Estabas nervioso por algo? ¿Inquieto tal vez? ¿Estresado?

Muchas veces nos metemos en la cama con un sinfín de pensamientos en la mente. Aún no hemos cortado ese “cordón umbilical” que separa el día del instante “de descanso”. Ahí donde necesitamos ya estar relajados y tranquilos para sentir el alivio de la cama y refugio de un sueño reparador.

Es muy frecuente que en esos días en que hemos hecho muchas cosas, nuestro cerebro llegue a conciliar el sueño pero aún esté presente en él esa actividad, esa presión y esa ansiedad. El cuerpo sin embargo está relajado, muy relajado… pero él no, de ahí que exista esa desigualdad mente-cuerpo y el cerebro lo interprete, sencillamente, como una “caída”.

Por si fuera poco, en esa caída al vacío el cerebro también nos prepara ante la idea de sentir el dolor, aumentando así el nivel de adrenalina de un modo tan intenso que acabamos despertando sobresaltados. De un “salto”.

Este fenómeno también está relacionado con la “parálisis hipagógica”, o más conocida como la parálisis del sueño. Nuestro cerebro nos da una alarma neurológica de peligro real, incluso muchos de nuestros sentidos se activan: oído, vista… y sin embargo, somos incapaces de reaccionar. Nuestro cuerpo sigue relajado mientras el cerebro es todo un carrusel de emocionesy pánico.

Y entonces ¿qué debemos hacer para no sufrir estas experiencias?, ¿para conciliar un sueño tranquilo en el cual, no nos despeñemos, por ejemplo, por un barranco? Sencillamente, separa las preocupaciones diarias en cuanto llegues a casa, en especial cuando llegue el momento de ir a la cama. Recuerda que lo ideal es cenar dos horas antes de ir a dormir, algo ligero y que le de tiempo al estómago de digerir con tranquilidad. Toma una ducha caliente y recuerda también apagar el ordenador y dejar a un lado el móvil una hora antes de acostarte. Este tipo de ondas presentes en los aparatos electrónicos tienden a estimular muchísimo nuestro cerebro impidiendo un sueño tranquilo.